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No estamos solos

En más de una oportunidad he tenido acceso a debates de personas de gran talento que consideran que los principales problemas que sufre el país, véase la pobreza, corrupción, desigualdad o las taras coloniales como el racismo y clasismo; pueden solucionarse con nuevas medidas jurídicas.

La justificación principal es el empleo de la teoría como estructura de análisis puro y su comparación con otros ordenamientos. Sin llegar a negar el valor del elemento teórico, su imprescindible estudio además de su rol en la resolución de problemas, lo cierto es que el Derecho no cuenta con todas las piezas para explicarse a sí mismo, considerando que solo el lenguaje puede hablar de sí mismo (1), no hay que sentirse mal.

Comencemos por ver que las construcciones teóricas sirven para explicar y dar estructura, pero el Derecho no está limitado a las grandes mentes, sino que es democrático en su quehacer, toda persona que vive sujeta a él se encarga de nutrirlo, así al ser un elemento cultural pasa a ser influido por la cultura de quienes operan, es una retroalimentación continua.

Lo expuesto conlleva a que el desarrollo de las normas en cada país sea distinto, así como su aplicación y desarrollo. Pongamos un ejemplo, desde el ingreso de Trump al poder en Estados Unidos la protección al medioambiente se ha visto modificada (2), esto podría observarse no solo desde su posibilidad jurídica sino y aún más como resultado de una visión que sujeta la actuación del Estado.

Además, no se limita a los agentes de gobierno sino también a los particulares, precisamente una nota interesante es observar que en aquellos países donde las normas tienden a una mayor protección del medio ambiente los particulares, grandes empresas (3 y 4), tienden también a hacer futuras inversiones en campos de energías renovables.

Así, más que discutir sobre que teoría del derecho solucionaría el problema es una discusión sobre qué visión puede resolver los problemas que afrontamos, por ejemplo, el cambio climático, que no es un mito (5 y 6); y posteriormente enmarcar esa visión en un aparto jurídico, ver sí se adapta al mismo. No es Derecho o al menos no solamente, son todas las ciencias y quehacer cultural del hombre, por ejemplo, la economía o la sociología.

Llegado a este punto conviene romper otro paradigma, el que sujeta la visión del Derecho únicamente a ciencias en su apoyo, excluyendo todo otro conocimiento. Hace algunos años tuve ocasión de conversar con un profesor, ante la pregunta de qué material me ayudaría a entender mejor el Derecho, el profesor me recomendó siempre actualizarme sobre artículos y demás, pero que en su opinión lo más valioso era leer literatura.

Esto me dejo una serie de preguntas que con el tiempo de poco en poco he logrado entender, aunque no sujeto mi respuesta a lo que el profesor pensó – todo error es mío. Si bien otras ciencias te ayudan a explicar mucha parte de la realidad lo cierto es que no siempre tienen la vocación de cercanía.

Es similar a observar una estadística sobre cuantos ciudadanos sufren hambre, pero nunca ver un rostro con anemia. Las artes permiten este contacto, aunque claro siempre bajo la duda de la fiabilidad de la visión que el artista posee sobre las situaciones. Aquí existe un debate sobre sí las grandes obras contienen verdades, noción compartida pues aún sin absolutos lo cierto es que hay experiencias humanas similares que todos vivimos, véase, sin ser restrictivo:  enfermedad, envejecimiento o muerte.

Sin eliminar una por otra, ya que son complementarias, Los Miserables te llevan más cerca al hambre en rostro que una data, aunque sería mejor verlo en persona. Los problemas toman otra dimensión cuanto más facetas conoces, la corrupción deja de ser dinero en malas manos a la posibilidad fallida de más camas en hospitales o mejor educación para quienes más lo necesitan. Toda esta construcción hace que el elemento del Derecho se nutra pues adquiere detalle, se proponen soluciones con rostro.

Disculpara la lectora o el lector que me haya alejado tanto, considerando su tiempo que es muy valioso, retomo el Derecho y aún más el Derecho Administrativo, cito el siguiente extracto como despedida:

“(…), las técnicas jurídico-administrativas no sirven por sí solas para explicar su porqué. De ahí que, a la comprensión del Derecho Administrativo, ayuden con frecuencia ciencias auxiliares – Historia, Economía, Sociológica, Política…- sin que ello vaya en desdoro de la dignidad del jurista puro” (6).

Cthulhu.

Citas:

1. Homo videns – La sociedad teledirigida, Giovanni Sartori, Ed. 8, Penguin Random House, México, pp. 30.

2. https://www.nytimes.com/interactive/2020/climate/trump-environment-rollbacks.html

3. https://www.nytimes.com/2020/08/17/business/energy-environment/oil-companies-europe-electric.html

4. https://www.nytimes.com/2020/09/21/business/climate-change-us-oil-giants-are-doubling-down-on-fossil-fuels.html

5. https://sinia.minam.gob.pe/documentos/cambio-climatico-peru-mundo

6. https://www.youtube.com/watch?v=6IN4ZcZAUbA

7. Principios del Derecho Administrativo, Tomo I, Concepto y Fuentes, Jose Luis Villar Palasi y Jose Luis Villar Ezcurra, Universidad Complutense de Madrid, Ed. 1, Madrid, pp. 16.

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